EN LA MADRUGADA
HAY QUE ACABAR CON LA TIRANÍA DE PUTIN, NETANYAHU Y TRUMP
Uno, que no es nadie, que no es nada... y que ya peina canas tiempo ha, tiene la certeza de que en todo tiempo y lugar primaron el comercio y el negocio de los manipuladores por sobre el bienestar de la ciudadanía y por sobre la vida de los otros. Pero eso no es un impedimento para que uno siga preguntándose, sobre todo en el escenario global de guerras cainitas, de bombas que caen milimétricamente sobre personas inocentes acá y allá en que transitamos, si el derecho que otorga ser el líder de países fuertemente armados como pueden ser Rusia, Israel, EEUU o algunos otros, les da patente de corso para matar a mansalva a quienes les de la gana, para destrozar territorios con el objetivo de robar lo que no es suyo, esto es, el suelo ajeno y los subsuelos que contienen petróleo, tierras raras, oro, piedras preciosas u otras regalías de alto valor económico en el mercado o en la Bolsa en la que cotizan.
La respuesta es más que evidente, no. No si nos ajustamos al derecho internacional, pero, ay amigo mío, qué es el derecho internacional para quienes se los saltan a la toreara porque les da la gana, porque pueden o porque están locos y, para colmo, los líderes de los países que pudieran parar esta sangría que diariamente nos cuentan los medios escritos y audiovisuales, miran para otro lado o simplemente callan por intereses nada claros y mucho menos justificables, con una sumisión que aparte de dar vergüenza da vértigo, porque en cualquier momento podemos entrar en una espiral imparable de destrucción masiva que mande a la humanidad al pairo. Aún más, ¿qué carajo están haciendo los organismos internacionales, más allá de emitir una nota de prensa con la que los agresores se limpian el trasero y no sólo no paran sus acciones sino que redoblan el esfuerzo para conquistar lo que no es suyo, lo que no les pertenece? ¿Quiénes defienden a las decenas, a los cientos de miles de personas enterradas que sin comerlo ni beberlo, han sido abatidas o a aquellas otras que han quedado gravemente heridas en una situación de indigencia absoluta? ¿Qué seguridad jurídica ampara a los mismos? ¿En qué lugar quedó el Derecho Internacional? ¿En dónde la Corte Penal? ¿A qué limbo ha ido a parar la Declaración Internacional de los Derechos Humanos? Quizás ―me inquiero a esta hora de la madrugada en que escribo― la vida de la otredad valga poco, muy poco o para ser riguroso, absolutamente nada, sobre todo para quienes no la ponen nunca en riesgo. Y estoy hablando, aunque podría hacerlo de muchos más, de tres individuos que son un peligro evidente para la vida y la seguridad de todos, de la humanidad, y que se llaman Vladimir Putin, Benjamin Netanyahu y Donald Trump. Y espero que nadie piense que estoy proponiendo una ilegalidad, no. Sólo manifiesto que el orbe estaría mucho mejor sin los tres elementos citados y cuanto antes los quitemos de en medio y los metamos en una cárcel para que se pudran allí aislados el resto de sus vidas, antes recuperaremos la paz, la tranquilidad, el sosiego y la dignidad. Todo lo demás es «marear la perdiz», como dicen en mi tierra.
Fotografías: bbc.news y washingtonpost.com


