ACTO DE CONCILIACIÓN
He recibido una citación para mañana. Se trata de un simple acto de conciliación. El tema no tendría más importancia si no fuese porque las personas que me demandan son mis padres. Mis progenitores han solicitado al juez que me vaya de casa, o sea, de la que hasta ahora era nuestra vivienda que en el presente, en este momento, dicen ellos que es suya. Los motivos que alegan son los siguientes: «ellos están jubilados, yo tengo cuarenta y dos años, dispongo de un trabajo y un sueldo y no parece que demuestre deseos de tener una familia propia. O lo que es lo mismo, que están cansados de aguantarme y quieren que me busque la vida como se la buscaron ellos». Es cierto que muchas veces habían insinuado la posibilidad de que me fuera a vivir a otra parte. También que yo ―con un poco de ofuscación, la verdad― les había dicho insistentemente que de allí no me movía, que vivía muy bien como estaba: no tenía que ocuparme de la comida, de lavar y planchar la ropa, de hacer la cama, de pagar la comunidad, la luz, el agua, etcétera. Pero al parecer, se han tomado el asunto más a pecho de lo que esperaba y además sin aviso previo. Deben estar más hartos de mí de lo que pensaba. Estoy en la puerta de casa después de salir del trabajo y de darme un garbeo con los amigos para airearme ―si la vivienda es mía, de ellos o nuestra, ahora mismo no lo tengo claro― y no me atrevo a entrar y mirarlos a la cara en estas circunstancias. Me doy media vuelta y camino por el barrio. ¿El barrio es mío o también es de ellos? No lo sé. Si digo la verdad creo que tienen más derecho que yo. Me iré a casa de un colega a pasar la noche y mañana, ya veremos. Estoy por pleitear, pero me parece violento. ¿Cómo podría explicar lo que me pasa a un abogado para que defienda mi posición? Después de pensarlo mucho, he decidido que iré al acto de conciliación, a lo mejor tengo suerte y retiran la demanda.
Fotografía: gyhsconciliacion.com


Ja ja tan real como la vida misma